¿Qué es la nuda propiedad?

La nuda propiedad, es el derecho que tiene una persona a ser el dueño de un bien. El nudo propietario tiene el dominio sobre él, pero no el uso (usus) y disfrute (fructus) o usufructo.

Decimos nuda propiedad porque ésta, está desnuda, es decir, se está en posesión de un bien pero no se puede utilizar ni disfrutar, de ahí que en la nuda propiedad no haya derecho de usufructo.

Hay que destacar la diferencia existente entre la nuda propiedad y el usufructo ya que son derechos distintos.

Tener la propiedad de una cosa, no quiere decir que se pueda disfrutar de ella. El nudo propietario será el titular del bien, pero no podrá gozar de él, ni explotarlo para obtener beneficios económicos.

Los derechos de goce y explotación económica del bien, le corresponden al usufructuario.

El nudo propietario será el dueño del bien pero con la limitación de no poder gozar de él.

No obstante, el derecho de usufructo es temporal, es decir, llegará el momento en que el usufructo finalice.

El derecho de usufructo, finaliza cuando fallece el usufructuario o al expirar el plazo pactado si existiera. Al fallecer el usufructuario o expirar el plazo de dicho usufructo, el nudo propietario recuperará la propiedad plena del bien.

La plena propiedad está formada por el usufructo más la nuda propiedad.

El nudo propietario está obligado a hacerse cargo de las reparaciones que precise el bien y a respetar el derecho de goce del bien que le corresponde al usufructuario. El nudo propietario no puede perturbar la vida del usufructuario y si quiere hacer alguna mejora de la propiedad, deberá hacerla en un plazo acordado con el usufructuario.

El nudo propietario tiene la posibilidad de vender su derecho de dominio, si bien, el nuevo propietario, también deberá respetar el derecho de goce del usufructuario y cuando finalice el usufructo, tendrá derecho a recuperar el bien en buen estado.

El nudo propietario, está facultado para hipotecar su nuda propiedad, teniendo en cuenta que en el caso de ejecutarse la hipoteca, el adjudicatario adquirirá esa nuda propiedad con la subsistencia del usufructo, hasta la extinción de este y si se produce la extinción del usufructo, estando vigente la hipoteca, ésta se extenderá a la plena propiedad si no se ha pactado lo contrario (Artículo 107.2 de la Ley Hipotecaria).

La repercusión fiscal de un bien que se tiene en nuda propiedad, no genera ningún tipo de tributación en la Declaración de la Renta, ni siquiera imputación inmobiliaria, porque quien debe reflejar y tributar por él, es la persona usufructuaria, que para eso dispone del derecho de uso, disfrute y explotación del mismo, por tanto el usufructuario es el que debe reflejar en su Declaración de la Renta esta propiedad, indicando si la tiene arrendada o a su disposición.

En el caso de usufructo de acciones, las relaciones que se establezcan entre el usufructuario y el nudo propietario, deberán acogerse a lo que a tal efecto se haya establecido en el título constitutivo del usufructo.

En defecto de disposiciones particulares sobre dicho acuerdo, las relaciones entre usufructuario y nudo propietario, se regirán por lo previsto en la Ley de Sociedades de Capital y con carácter supletorio, por lo dispuesto en el Código Civil. (Artículo 127 de la Ley de Sociedades de Capital).

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