¿Qué es la aluminosis?

La aluminosis es una patología que padecen los edificios construidos con vigas de hormigón de cemento aluminoso, detectándose con el tiempo, una debilitación en algunas de las vigas en las que se ha utilizado este material para su fabricación.

El cemento aluminoso, fue especialmente utilizado en la construcción, entre los años 1950 y 1980, siendo entre los años cincuenta y sesenta, cuando más se construyó con este material, fabricándose las vigas, sin ninguna referencia oficial de calidad.

Con el tiempo, se detectó que algunos de los edificios en los que se habían utilizado este tipo de hormigón, perdían sus características de resistencia de forma progresiva.

Es por ello y desde el año 1977, que actualmente, la utilización de este tipo de cemento, está prohibida para elementos estructurales.

Este cemento se elabora mediante la mezcla de caliza y bauxita, mientras que el cemento portland se compone de arcilla y caliza.

La ventaja del cemento aluminoso, radica en que ofrece una resistencia superior que el portland, en un periodo de tiempo mucho más reducido, concretamente en tan sólo 24 horas, alcanza la máxima resistencia, siendo para el portland necesarias dos semanas.

Los principales daños, derivados de la aluminosis, en un edificio, vienen dados por la oxidación o corrosión de las armaduras. Esto provoca manchas de óxido, flechas o deformaciones, desprendimientos de recubrimientos, fisuras y pérdidas de sección del acero en elementos como las vigas.

La corrosión de la armadura de las vigas, puede a su vez provocar, roturas en los forjados, ya sea una rotura por cortante cerca de los apoyos, debido a la pérdida de resistencia del hormigón o una rotura por flexión, debida a la pérdida de sección de la armadura.

La humedad, también causa un aumento de la porosidad en el hormigón de cemento aluminoso, que a la vez puede presentar carbonatación, lo que reduce su resistencia y aumenta su permeabilidad, favoreciendo la entrada de agua, CO2, etc., en el material.

Todo esto puede generar un peligroso colapso de la estructura. La humedad, es uno de los factores que más favorece el fenómeno de degradación del cemento aluminoso y la corrosión de las armaduras, cosa que multiplica las opciones de sufrir esta patología en edificios de zonas costeras o húmedas, además los cloruros de la sal, también aceleran el proceso de corrosión y zonas especialmente húmedas de las viviendas como son las cocinas y los baños.

A la hora de comprar o rehabilitar una vivienda, es recomendable asegurarse de que en su construcción, no se utilizó cemento aluminoso. Para ello debemos hacer unas catas para descubrir si el hormigón utilizado se fabricó con cemento aluminoso y determinar el alcance de los daños, además de la posible evolución futura.
Lo mejor en estos casos, suele ser, dejarlo en manos de un arquitecto, mediante una visita e inspección, para que nos de un diagnóstico preciso de la situación actual del edificio, así como de lo que pudiera suceder en el futuro.

Para poder obtener un diagnóstico acertado, el experto suele utilizar técnicas como la difracción de rayos X, microscopia electrónica de barrido, método del cloruro de bario para detectar sulfatos, test de oxina, determinación del contenido en óxido de aluminio, etc.

A base del desarrollo de varios ensayos, los expertos pueden llegar a determinar si existe aluminosis, en qué etapa se encuentra y a qué velocidad avanza.

Uno de los acontecimientos producido por la aluminosis, fue en noviembre de 1.990, cuando se hundió parcialmente un edificio del barrio barcelonés del Turó de la Peira. Una mujer murió en el accidente y otra persona quedó herida de gravedad.

De las alrededor de 871.000 viviendas construidas en Cataluña entre 1.950 y 1.970, el 52% de los pisos contienen cemento aluminoso.

El Tribunal Supremo, ha calificado que la construcción de la estructura de una finca urbana con cemento aluminoso, supone un vicio oculto grave, desconocido e irreconocible para el comprador, que constituye un peligro potencial que sólo puede ser evitado mediante la reparación o sustitución funcional de la estructura, lo que comporta que en caso contrario, sea necesario un costoso mantenimiento y la realización de periódicas reparaciones, originando una considerable reducción del tiempo de uso del inmueble. (Sentencias del Tribunal Supremo del 1 de diciembre de 1.997, 1 de julio de 2.002 y 17 de octubre de 2.005)

Los vicios ocultos, están regulados en el Código Civil, en sus artículos 1.124, 1.484, 1.485 y 1.486.

Una de las soluciones para la aluminosis en edificios, consiste en unos sistemas de vigas mecanizadas, que se colocan bajo las vigas afectadas, las cuales deberán tener el correspondiente documento de idoneidad técnica.
Estas vigas se adaptan a las luces del forjado, siendo montadas por tramos. Las armaduras que queden vistas de las vigas a reparar, deberán limpiarse de óxido y pasivizarse para frenar su progreso y quedar luego recubiertas por mortero de reparación.

También se puede proceder a la sustitución integral de las vigas afectadas, lo que conduce al desalojo temporal de los vecinos del edificio.
Las nuevas vigas o en su defecto, los refuerzos, deberán ignifugarse para garantizar una adecuada resistencia al fuego, para lo que suele emplearse lana de roca o perlita.

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